jueves 7 de enero de 2010

Para...

Para los señores de mi compañía telefónica, que se frotan las manos,
para los revisores de la R5, que me ven recorrer la línea de arriba a abajo,
para mis eventuales compañeros de trabajo, que no saben porqué me duermo,
para los taxistas de la ciudad, que me ven silabear tu nombre, ausente,
para mis amigos, que saben exactamente qué significa esa sonrisa,
para mis padres, que no entienden qué estoy haciendo en mi vida,
para la parte de mí que llegó a creer que esto no iba a suceder,



Estoy oficialmente enamorada de tí.
¡Que tiemble el mundo!

martes 5 de enero de 2010

Far from home


Echo de menos ser la becaria centenaria de Radio Ficus. En todas partes oigo las musiquillas que usábamos de separadores entre los bloques de publicidad, y me entran ganas de verles a todos. No me gusta ser azafata. Tengo que pensar qué quiero ser de mayor antes de hacerme vieja.

lunes 28 de diciembre de 2009

Noche polar


En Dikson, Rúsia, la noche polar dura aproximadamente un mes, en invierno. Durante ese tiempo no hay amaneceres ni crepúsculos, y aunque hay luz, el sol nunca llega a asomar por el horizonte.
Minirússia no está tan cerca del círculo polar, pero creo que también tiene fenómenos particulares. Por lo que yo sé, hace un frío del copón, y no estoy muy segura de si sale el sol con normalidad, al menos en diciembre. Los índigenas de Minirússia se van a dormir cuando en Barcelona amanece, y a las seis de la tarde te dicen buenos días con toda tranquilidad mientras preparan el desayuno. Luego, cuando vuelvo con el Transiberiano a casa (Minirússia - Moscú, y allí, transbordo a Barcelona) tengo serias dudas de qué día es, y si se supone que tengo que comer, o cenar, o dormir. Pero me da igual. Yo siempre he tenido vocación de marmotilla, y la noche polar me sirve de excusa perfecta para enroscarme con ella en la madriguera e hibernar. Por no decir que con un poco de suerte en junio habrá seis meses de sol de medianoche, y nos pondremos morenas con el veranito ártico. ¿Lo ves, Medem? Había una versión más alegre.

miércoles 23 de diciembre de 2009

Esta semana no sustituyo

- Hola, esta semana sustituyo a...¿?
- ¿?
- Mierda.

Algo malo está pasando. Son las nueve de la mañana y hay una tía rubia con mi uniforme sentada en mi sitio. Ya sabía yo que esto iba a suceder algún día.

Taxi


- Hola. A plaza Cataluña, por favor.
- Muy bien. ¿A casa, ya?
- Pues en realidad no. Voy a un cumpleaños...y no debería llegar tarde. Es que vengo de fuera, y...
- ¿Ah sí? ¿De dónde?
- De Minirússia.
- Oh, ha nevado en Minirússia, ¿verdad?
- Sí.

(No se lo cuento al taxista, pero probablemente mi sonrisa de felicidad carga el silencio de imágenes de la mañana, las bolas de nieve, las calles heladas como pistas de patinaje, mis guantes mojados, las mejillas coloradas...blanca navidad. A las niñas de CapitalCity la nieve nos resulta exótica)

- ¿Y qué tal se presenta la Navidad?
- Pff. Ajetreada (por no decir algo peor).
- Se presentaría mejor con el Gordo de Navidad, ¿no?
- Hm. La verdad es que este año ni siquiera he comprado lotería.
- Pues si de normal es difícil que le toque, sin comprar, es realmente complicado. Pero, bueno, ustedes las mujeres suelen consolarse con aquello de "desafortunada en el juego...afortunada en amores".

La luz del semáforo combina con las luces de Navidad de la Ronda Universitat. Me importa un bledo la lotería. Yo ya me siento agraciada.

- ¿Sabe? Tiene razón, en ese caso era imposible que me tocara la lotería.
- Me alegro por usted, pues. ¿Es feliz?
- Bastante.
- De momento, claro.
- Siempre es de momento, ¿no? Uno nunca es feliz para siempre...
- Ahí lleva usted la razón. ¿Le dejo por aquí?
- Aquí me va perfecto. Tenga, gracias. ¡Feliz Navidad!
- ¡Feliz Navidad!

viernes 18 de diciembre de 2009

1,2,3,4...


...tell me that you love me more.
Aprovecharon que estábamos despistadas y se colaron en la habitación. Los músicos entraron cargando sus instumentos en silencio, haciendo equilibrios para no tropezar con nuestros zapatos. Feist buscó un enchufe para el ampli en a ciegas, casi se electrocuta, la pobre. Luego entró el coro, de puntillas, empujándose en silencio, pisándose los unos a los otros, hasta que ya no cabía ni un alfiler. Estuvieron calladitos un rato largo, largo, esperando la señal del regidor: ¡1, 2, 3, 4!
De los mejores regalos de Navidad que he tenido nunca.

viernes 11 de diciembre de 2009

Happybirthday

Mi hermano se ha hecho mayor.
Me encantan sus habilidades frikis. No conozco a otra persona capaz de diagnosticar una Xbox a través del sonido de su ventilador:

- Tiene un problema con el lector, porque hace el ruido de la interfaz (mmrrrrrrrrr), pero luego no lee el juego. Hace el amago ¿ves? (brrm, brrm), pero si lo leyera, como tiene mayor carga gráfica, el ventilador se pondría a tope (brrrrrrrrrrmmmmrrr), y nada, no se oye nada.

En esta família no se salva ni uno. Y luego mi madre se preocupa por mi descendencia. En serio, no creo que sea muy bueno para la espécie.